Cuando mi jefa, en su despacho, me dijo que me enviarían un año a Barcelona más que alegrarme sentí que me mareaba.
- ¿Has estado antes allí?- me preguntó con voz dulce sobre aquellos maravillosos Gucci de 15 cm que sólo ella y Naomi Cambell saben llevar.
Me quedé mirándola con expresión indiferente, como es normal ante una pregunta directa sea de la índole que sea. Pues lo único que recuerdo de aquel viaje es que esnifé tanto Popper que estuve mareado cuatro días. Pero deduje que eso a ella no le interesaba y respondí con un sencillo:
- Una vez; sí.
Fui un fin de semana hace un año, para un “Bread & Butter”. Estuve tres días y cuatro borracho. Recorrí todos los bares incluyendo el Strass (que es el lugar más penoso en el que he estado en mi vida superando, incluso, a un mítico bar de lesbianas negras en Brooklyn que se llamaba “The Black cave”). Viernes Metro Disco y luego de after en Balmes 88. Sábado Salvation y después Souvenir. Y como no podía ser de otro modo, el Domingo por la tarde Sauna Casanova; donde dos alemanes con la altura del Coloso de Rodas me destrozaron el culo y la dignidad (y varias neuronas. ¡Qué manera de esnifar Popper!) Y aunque Camilla y yo somos buenos amigos sé que muere por saber qué hace toda la gente que conoce (convirtiéndose en la persona más gay que la mayoría de los gays que conozco). Pero mi espíritu conservador me ata en la prudencia y me obliga a callar, consiguiendo ser más odiado, si cabe, en este mundo donde ser excesivo significa acceder directamente al Olimpo. Pero a mi el Olimpo nunca me ha atraído lo suficiente; está demasiado lejos. Siempre preferí los chicos de la calle a los de la Super Pop, la ropa de la Nancy a la de Barbie , Olé Olé a Mecano.
Esto me llevó a fijarme más en la ropa que llevaban mis compañeras de clase en el Instituto que en la que aparecía en el Vogue. Mi despertar a la moda surgió en los noventa, justo después de los excesos de los ochenta: la década dorada de Gaultier y Lacroix ( y los avances tecnológicos de Estee Lauder, claro).
Mi madre que es muy avispada (y de quién heredé el fanatismo por las cremas faciales) se dio cuenta enseguida de mi habilidad para combinar y detectar imitaciones de diseñadores y me envió (con el beneplácito y la cuenta corriente de su Rico- Novio- Americano) a estudiar diseño a Nueva York. Viví en la 79th con Broadway, al lado de la Iglesia Evangelista y la boca de metro de la Línea roja de Manhatan; la línea que atraviesa la isla de Norte a Sur. Esa línea de metro me marcó de por vida. Y aunque la ridícula y estirada Carrie Bradshaw y sus “inverosímiles” amigas siempre se movieran en Taxi por la ciudad, la verdadera esencia de Nueva York está bajo tierra, en el Subway: donde todas las clases sociales, TODAS, se unen en los mismos metros cuadrados. Allí, antes de terminar mis estudios, y por méritos académicos, empecé a trabajar en las oficinas de Calvin Klein, ordenando, clasificando, etiquetando colecciones y comprobando materiales. La mismísima mano derecha del propio Richard vino a la escuela a buscar un ayudante para el “Closet” de su oficina en Manhattan. Con ellos aprendí que es más importante la materia prima que la marca. Su filosofía se podría definir en: “Si lo puedes hacer en Taiwan con la mitad de tu dinero y venderlo luego a precio de oro con tu etiqueta, hazlo”; claro que habría que añadirle: “pero JAMÁS te lo pongas tú”; cinismo Calvin Klein.
Claire, jamás vistió nada de la marca para la que trabajaba excepto en alguna fiesta en la que se veía obligada a asistir. Y auque esto es motivo ya no sólo de despido, sino de traición a la corona o excomulgación, Claire elevó la osadía a simbólico mito dentro del Fashion Business, todo el mundo la envidiaba por ello. De hecho el día que fue a la escuela vestía Armani de pies a cabeza; ¡Grande!
Se sabía de su existencia pero era más anti star system que la propia Coco Chanel, así que vivía casi en el anonimato, de cara a las revistas.
Durante los cinco años que estuve viviendo y estudiando allí mi madre se dedicó a recorrer el país. Nunca ha tenido ni residencia ni marido fijo, de hecho se casó 2 veces en Nevada y 8 en Las Vegas; donde se convirtió en Multimillonaria apostando a la ruleta con el dinero de un magnate (mafioso) italiano al que convenció, mediante práticas de sexo tántrico (donde era una verdadera experta, según tengo entendido) y alguna que otra felatio sin dentadura (que más tarde cambiaría por una fija cuando se hizo adicta a la cirugía estética, el día que se dio cuenta de que sus caderas YA no cabían la talla menos cero que siempre había usado) para que me adoptase a mi como hijo suyo y así cambiarme el nombre y el apellido. A mi de entrada me pareció demasiado, pero como ella misma me explicó: “ Si te dedicas a esto de la moda tendrás más posibilidades de triunfar llamándote Peter Ciccone, de Nueva York, que Pedro Gutiérrez, de Murcia”.
Casi en la misma época en la que me cambiaron el nombre nació un término dentro del mundo de la moda para denominar a algunos de los Gurus de moda; que no so ni diseñadores ni modelos.
Un “Cool hunter” es una persona con la capacidad de adivinar qué estará de moda dentro de unos años analizando lo que se lleva ahora. Algo así como el hombre del tiempo pero sin satélites en órbita. Su capacidad para analizar el “streetwear” y adelantarse a los acontecimientos, y que tanto los diseñadores como las marcas continúen siendo negocios rentables, los convierte casi en intocables. La moda surge y cambia en la calle. Las pasarelas tan sólo son los apuntes de los Coolhunters de todo el planeta. Y aunque muchos son los que dicen dedicarse a eso, sólo unos pocos pertenecemos a la ÉLITE. Y esto se paga.
Mi nombre es Peter Ciccone. Soy Coolhunter y, ahora, vivo en Barcelona.
3 comentarios:
!Grande!
Te has superado en producción y en narración.
Esto será un éxito, te lo aseguro, Roy.
Enhorabuena de antemano.
Bravo! Fabuloso! Estiloso... me parece la bomba del otoño!
Además de por la forma de escribir, y por los recuerdos de Nueva York (en la 79 con Broadway) nos vas a tener aquí enganchados!
Que te quiero mucho mi sielo!
(Laia)
HUF COMO TE ENRROLLAS AMIGO ,A UN ASIN SIGQEEEEEEE, UN BESO
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