17 octubre, 2008

CAPITULO TRES. Lust for life!

¿Una entrevista en programa de la tele local de Barcelona? Seguro que piensan que llevo una vida desenfrenada, llena de fiestas, famosos, sexo, drogas y demás perversiones. Ese tipo de vida que la gente (descaradamente) denomina como So Chic! Y, aunque en su momento, (lo reconozco) era exactamente la vida que llevaba (la que me gustaba llevar, o mejor dicho la única vida posible si eras Gay, vivías en NY y trabajabas en la moda) gracias a la experiencia, los años y las cuentas bancarias de los maridos de mi madre, he conseguido pulir y disfrutar de la que ahora tengo: Simply “Lust for life”. Mucha gente confunde el lujo con comprar joyas de Vulgari o Chopard, vestir Dior y alojarse en el Ritz. Pero como dijo Coco Chanel: “El lujo es la necesidad cuando la necesidad acaba”. Hacer lo que quiero cuando quiero se ha convertido en el mayor de los lujos. Por eso me dedico a esto, por que es un lujo mirar, un lujo pasear y un lujo que me guste.
  • -Debe ser un lujo dedicarte a esto en Barcelona, ¿verdad?- me pregunta la muchacha de la recepción, mientras espero a que la señorita Díaz se digne a bajar y rescatarme de aquel hall tan espantoso.
  • -Claro- dije, intentando sonar emocionado.- Sobre todo cuando descubres que excepto los finlandeses, los alemanes y cuatro pijas modernas de la zona alta el resto viste de Zara, o lo que es “mejor” de berska- sentencié, comprobando para mi asombro que la muchacha se emocionaba acariciando su horroroso jersey marrón de cashmere barato adquirido en alguna de esas dos tiendas.
  • -Lamento el retraso- dijo la reconocible y cantarina voz de la señorita Díaz.- Hola, Peter, soy Ania: encantada- dijo y a mi no se me ocurrió nada que decir.
Aquella chica era la versión Blanca de Jennifer Hudson: blusón negro con escote amplio sobre camiseta blanca de tirantes, cintura marcada con cinturón de charol negro con hebilla gigante, leggins negros y todo esto sobre botines de tacón Fendi; vale que no era moderna, pero era auténtica.
  • -Perdona atenderte así, pero llevo una semana de locura y casi no he dormido en dos días- dijo tan tranquila. ¡Ni durmiendo catorce horas conseguiría yo aquella cara! me dije.
  • -Estás estupenda- dije y ella sonrió. Seguro que le hizo ilusión que alguien relacionado con la moda le hiciera ese comentario y no lo supo apreciar, pero ¿qué esperaba si comparada con su compañera de recepción ella era Zsa Zsa Gabor?
  • -¿Café?- preguntó.
  • -Si, por favor- respondí y nos fuimos hacia el ascensor.
Me comentó en lo que consistiría la entrevista. “ Es el programa de más audiencia de la mañana en Catalunya; y es en catalán, claro. Pero no te preocupes que la entrevista te la harán en castellano. Le hemos explicado a la presentadora quién eres y qué haces, pero es amiga del director y no ha terminado sus estudios universitarios; ya sabes a lo que me refiero, y sonrió. Así que no te asustes si empieza a preguntarte sobre marcas, firmas, diseñadores y tendencias. Si eres un poco listo sabrás llevar la entrevista por donde tú quieras y que la gente sepa a qué te dedicas en realidad. Si no lo consigues ocurrirán dos cosas: que los espectadores no sepan quién eres o que piensen que eres una marica moderna” dijo y yo no pude evitar reírme.
  • -Ahora te dejaré en maquillaje y luego te llevaremos a plató para presentarte a Eloísa, antes de entrar en directo. ¿Te han entrevistado antes?
  • -Sí, pero nunca en televisión.
  • -Tranquilo. El secreto de la naturalidad consiste en creer que estas en una cafetería hablando con la mejor amiga de tu novio. Es decir: incómodo pero entretenido.
Mientras estaba en maquillaje me llamó Camila, que, después de contarme la cantidad de rayas de coca que se había esnifado Alexander McQueen la noche anterior, mientras tomaba copas con ella y con la Moss, en la inauguración del nuevo templo de las Celebrities en Londres, se interesó por mi vida en la ciudad y por mi primer informe, del cual se sentía, según dijo: “Very Proud”; como si lo hubiera escrito ella, la muy Cerda.
  • -He estado toda la semana follando con dos alemanes que pasaban unos días de vacaciones- y ella indignada por el descaro colgó el teléfono. ¿Por qué se puede hablar de alcohol y drogas con naturalidad pero de sexo homosexual no?
Tras mes y medio en Barcelona ya era “punto de interés turístico” en la guía Gay Alemana de Barcelona, por que me he liado con la mitad de los alemanes que visitan la ciudad (lo que me puede gustar a mi un alemán, ¡por favor! ¿he dicho ALEMÁN?…) El otro día salí tan animado de la actuación de las “Shimai” en el hotel Axel que me fui a tomar unas copas. Después del primer Vodka Tonic en el bar del hotel me acerqué a La Chapelle, en la calle Muntaner. Un bar pequeñito, bastante Kitsch, y con afluencia de hombres grandes y fuertes, al menos las veces que voy yo (que parece que los huelo porque siempre que voy allí acabo liado con dos o tres; ¡qué le voy a hacer si me viene de familia!). Así que después de pedirle una copa y el número de teléfono al chulo que regenta al garito (por cuarta vez) y recibir calabazas (por cuarta vez) ya estaba intimando con Hasting, Geert , Hahn y Jürgen . Cuatro maromos de impresión a los que les parecí “So Cute” (as usual!). Hahn y Geert eran pareja desde hace quince años pero los otros dos no, y además de estar solteros venían bastante salidos tras una semana de crucero “cultural” rodeados de abuelos Franceses. Por lo que después de varios tocamientos e intimar verbalmente mientras nos emborrachábamos, cuando cerró el bar los metí en un taxi y me los llevé a casa para terminar de intimar… Resultado: una lámpara rota, sofá, alfombra y pared manchados, botella y media de Vodka y cinco condones llenos de amor en la papelera de mi baño; ¡Aysshh!... La tal Eloísa era guapa. Muy guapa, que diría Cavalli (imbécil). Pero llega a nacer un poco más tonta y tienen que llevarle las babas a parte para luego metérselas en la boca.
  • -No pensé que fueras tan guapo- dijo ella, tan ancha.- ¿Por qué no eres modelo?
  • -¿Por que no sufro anorexia?- dije sonriendo y ella pareció tener un orgasmo, hasta que me di cuenta de que tan sólo se reía.
Y fue entonces cuando su tontería aumentó hasta límites insospechados al realizar, mucho antes de lo que esperaba, la pregunta que todo el mundo espera que haga cualquier J.A.E. (Joven Absurda Equivocada):
  • -¿Crees que soy moderna?- que además adornó con el esperado (se abre la veda)- Y quiero que seas absolutamente sincero- con el que tú, automáticamente, piensas: “ ¡Te vas a cagar!”
Teniendo en cuenta que llevaba el pelo a lo Kim Bassiger en Nueve semanas y media, que el vestido, además de grande, era de algún diseñador misógino y que sus zapatos no tenían nada que ver con la temporada del año en la que estamos “I’m Sorry, Honey” pero no eres nada moderna, decidí hacer caso a los gestos desesperados de Ania que, por detrás de la cabeza de Eloísa, me rogaba que fuera E D U C A D O. Por lo que respondí con un discreto: “Podemos decir que si”. Había ganado. Aquella mentira me otorgó los minutos de más audiencia de la semana, la mejor entrevista de Eloísa hasta el momento en dos años de programa, la felicitación del director (amigo de Eloísa) y la consiguiente propuesta de trabajo como colaborador semanal del programa de la tarde; a la cual rehusé por exclusividad de contrato con mi agencia en Londres y por que una mierda voy a trabajar YO en una tele local.
  • -Si te apetece comemos juntos; es que no me gusta comer sola- me dijo Ania, y me pareció tan descaradamente sincera que no me pude negar. -Además quiero pedirte disculpas por la encerrona de mi Director.
  • -No te disculpes tú por eso- le dije sonriendo.
Me llevó a un bar de menú por doce euros cerca de allí. Cuando entré me dieron ganas de echarme a correr en busca del primer taxi, pero me advirtió que se comía muy bien y que no me dejase llevar por las apariencias; a mi, que precisamente es por lo que me pagan: por fijarme en la apariencias. Ya sentados y servidos se interesó por mi vida: estudios, familia y esas cosas. A mi no me gusta mentir así que le conté mis comienzos en Calvin Klein en NY, la experiencia de la moda in situ en aquellos años de pasarela, mi vida en Londres (la mejor ciudad del mundo para divertirse si consigues aislarte de los British) y lo de mi madre. “No te preocupes. A menor escala, y con menos dosis de Glamour, en mi familia tengo unas cuantas historias parecidas”- me dijo riendo sin parar. Cuando terminamos de comer me acompañó ha coger un taxi.
  • -Tengo tu número de teléfono y te agregaré como amigo al Facebook- dijo mientras se despedía. – Me gustaría salir una noche contigo; mis amigos te encantarían.
  • -Estaré encantado. Llámame cuando quieras- le contesté, ya dentro del coche.
Me sentía tan bien que decidí pasarme por Kiehl’s a comprarme unas cremitas y dedicar la tarde a tener “Un Día Con Las Chicas”, y así estar radiante para la cena de despedida de los chulazos alemanes. Al llegar a casa, mi vecina la del cuarto, una señora de setenta años, bastante desagradable de aspecto pero de buenos modales, excesivamente amable y sin familia, me comenta la urgencia de realizar una reunión de vecinos porque llevaba varias noches oyendo, por el patio interior del edificio, el que comunica los baños, y a altas horas de la madrugada risas, ruidos y un descontrolado uso del agua de la ducha: “Con la sequía que hay en este país”-dijo ofendida. “Eso es que tiene el sueño ligero y cualquier ruido la desvela”- le dije, y me la llevé cogida del brazo calle abajo hasta la farmacia de un niñato de veintipocos (con más rabo que la pantera rosa) que de vez en cuando me visita en casa, para comprarle (de extraperlo) unas pastillitas: “Que le proporcionarán ocho horas de sueño seguidas; si no la matan antes, claro”- le dije, mientras pensaba que no sería precisamente ella la que cortara el goteo de amantes, alcohol y desenfreno sexual en el lujo de vida que hace años decidí disfrutar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo, bravo y bravo!

No he podido evitar que mientras leía el tercer capítulo no se me borrara la sonrisa de la cara.

Pero por favor, no tardes tanto en escribir el cuarto.

Firmado: La señorita Díaz!

Sergio Pagés dijo...

ya sabes como soy para leer, bueno, para no leer..jeje.. me acabo de empapar los tres capitulos y la introduccion y no he parado de reir, me encantó, quiero mas, mucho mas. felicedades "mi sielo" y muchas gracias por regalarnos cosas como estas. te quiero!!

Anónimo dijo...

yo sinceramente creo que te ha sentado muy bien echarte novio...la tercera entrega es muuuuchooo mejor que las dos primeras con diferencia!!

eso sí, voy a hacerte de editor, para controlarte las erratas a lo Lázaro Carreter ;)

besazos chics!

5 50

Anónimo dijo...

Bravo, bravísimo!!!!!

Hasta el momento el mejor capítulo Roy; eres maravilloso.

pd- lo de JAE me ha MATAO (cómo me he podido reír: bueno y con lo de las babas aparte, jajajajajaja)

Anónimo dijo...

Quieres hacer el favor de esribir el siguiente capítulo? Que no tienes a todos en ascuas, y ya no tienes excusas, que el miércoles dejas de trabajar....