- - ¿Te encuentras bien?- me preguntó una voz en la distancia. Yo no sabía que estaba pasando. Abrí los ojos y vi la cara de Jason. No entendí nada, además me dolía mucho la cabeza.
- - Te has dado un buen golpe- dijo.- Te voy a llevar a la cama, ¿de acuerdo?- dijo y fue entonces cuando descubrí que estaba en mi cama y que Jason no era parte de un sueño.
Jason y yo nos conocimos en NY en el año 94. Mi madre fue a visitarme no sin antes enterarse de quién sería interesante conocer y descubriendo, de ese modo, al Magnate de las finanzas Mr. Harold Steing; multimillonario y entonces marido de Collete, madre de Jason. Para mi madre no ha existido nunca millonario o fortuna que se le resista, pero con Harold ocurrió algo distinto. Según cuenta Harold, después del polvo del Siglo con mi madre, se dio cuenta de que su vida era perfecta junto a la Calmada y MUCHO menos Sexual Collete, con la que había compartido su vida desde que la conoció en el instituto cuando él tenía dieciocho y ella dieciséis. Collete, lejos de montar un escándalo (como buena Dama Suñera) se interesó por mi madre y organizó una cita con ella en
The Club Lounge en el Ritz- Carlton (de lo más pedante, sí). Ella pensó (como le confesaría más tarde a mi madre) que si la dejaban entrar allí no sería una cualquiera. Pero Collete no contaba con la Proyección personal de mi madre en todos sus años de CARRERA y en el Ritz, más que ser conocida, era admirada. Así que, además de permitirle la entrada, la invitaron a honrarles con su presencia en la recepción que al día siguiente daría el Presidente Clinton. Después de aquello Collete y mi madre se hicieron inseparables. Crearon una amistad beneficiosa para ambas en la que mi madre le daba clases de sexología (con las que Harold se divertía mucho) y Collete, por su parte, le presentaba a millonarios ansiosos por disfrutar las habilidades orales de mi madre (que por aquel entonces aún no llevaba los dientes fijos). A Jason y a mi nos pasó algo parecido. Tras conocernos en su casa y realizar ciertas actividades pecaminosas bajo el techo de su padre Harold, creamos un contrato espontáneo en el que Jason descargaba su Reprimida-Homosexualidad conmigo dos veces por semana y él, a cambio, me llevaba a todas las fiestas y clubes de la ciudad;
SoCute! Fue de ese modo como conocí a todos los que se necesita conocer si quieres ser alguien en NY y en el mundo.
- - No entiendo cómo has podido terminar con dos puntos de sutura en la frente, la muñeca dislocada y el culo roto; Sorry!
- - Por que al desmayarme caí sobre la mano. No sin antes, eso si, dejarme la frente en el lavabo, Camilla. ¡Que pareces boba!- dije.
- - Pero ¿y lo de tu esfínter?- preguntó expectante.
- - Después de la caída, claro- respondí tranquilamente.
- - Peter ¡pero si sangrabas!- exclamó ella con fortísimo acento Inglés al pronunciar las “B” (But you were Bleeding!!)
- - I know! – dije sin darle mayor importancia.- Pero lo hacíamos tan bien cuando éramos jóvenes que no pude resistirme a disfrutarlo de nuevo, a pesar de la sangre y menopea que llevaba- dije felizmente.
- - Eres incorregible, Peter- sentenció ella.
- - Oh! Thank you- dije yo orgulloso.
Jason debía volar a París al día siguiente, no sin comprometerse a regresar para terminar sus trabajos en Barcelona. Así que llamé a John para que acogiera a Jason en mi casa los días que necesitara, lo cual me agradeció enormemente porque, al igual que mi madre, odia los hoteles (algo que sigo sin comprender de mi madre puesto que ha probado las camas de todos).
Me vi obligado a quedarme en casa unos días y hacer reposo absoluto (
No Social Live, No Sex, No Nothing!) para no empeorar mi estado y recuperar fuerzas. Diciembre y Enero son meses de mucha actividad (muchos viajes y muchas reuniones) y no puedo descuidar mi trabajo. Mi madre me llamó una vez. Dos. Tres. Seis. ¡Once veces!
- - Mamá si no contesto ¿por qué insistes tanto?- le dije sin ni siquiera escuchar sus buenos días.
- - Oh, Baby! Collete me llamó para contármelo todo ¿Estás bien?- dijo, y sonó realmente preocupada.
- - ¿TODO?- pregunté.
- - Bueno… Hay cosas que deduzco yo sola pero, por supuesto que no: eso no me lo ha contado Collete- dijo y yo suspiré.
- - Ya sabes que tuvimos unos años muy intensos Jason y yo… Nos hemos reencontrado… y ahora me quedará una cicatriz en la frente que me lo recordará el resto de mi vida- dije apático.
- - Mi cirujano te dejará la frente como nueva, Don’t worry!- dijo feliz.- Si necesitas que vaya a verte dímelo. Estoy en Suiza y no me resultará difícil encontrar avión- me dijo y reconozco que sentí deseos de tenerla cerca y abrazarla, pero no se lo dije; no me atreví.
- - Estaré bien, no te preocupes- dije.- De todas formas he estado peor y ni siquiera te has dignado a llamar, así que…- le dije con todo el rencor del mundo.
- - Oh, Sweety! Pero eras muy joven y fuerte, ahora te han roto el corazón- dijo y de nuevo sentí que me mareaba.
He tenido una vida tan variada que no recuerdo la cantidad de hombres que me han sudado encima mientras golpeaban mi pelvis con ahínco. Lo cierto es que no me preocupa lo que de mi se piense y se diga. Como tampoco la idea de permanecer en la historia como
“El Soltero Del Culo de Oro”, pero ¿qué le voy a hacer si ocurriese? ¿Es que acaso no es cierto? Sé que hay una larga lista de hombres esperando una oportunidad conmigo pero esto no funciona así. Jamás he permanecido con el mismo tío el tiempo necesario para echarle de menos, y eso te hace inmune; o al menos eso creía yo.
- - Mamá. No estoy enamorado de Jason- afirmé con rotundidad.
- - Ya lo sé- dijo ella.- Pero lo estuviste y eso os marcará para siempre- me dijo ella y a mi se me paró el pulso
En 1997 Jason y yo fuimos a la inauguración del “
G Lounge”, en el barrio de Chealse. La inauguración de un nuevo Club en NY es siempre una gran fiesta, sobre todo si es un Club gay y si eres (además) una de las pocas Celebrities Gay que asiste al evento. Y Jason lo era; para desgracia de su padre. Aquella noche hicimos lo de costumbre: emborrachamos y tontear. Pero Jason tonteó más de lo que habitualmente me tenía acostumbrado, para terminar desapareciendo entre la gente y ser absorbido por algún hueco de las paredes para no saber nada de él hasta tres días más tarde. El culpable fue la estrella televisiva del momento: Todd Crawford, el rubio más guapo de los Estados Unidos De América (por la revista GQ de aquel año). Desde aquel día nuestras vidas se separaron para perder el contacto definitivamente en 2001, cuando me fui a vivir a Londres. Fue el final de nuestra relación.
- - Así que los delirios febriles te hicieron caer en los brazos de un antiguo amante…- dijo Camilla pensativa.
- - No fue precisamente en sus brazos donde caí… Y además tampoco es un amante del pasado Éramos jóvenes y nos divertíamos juntos. Lo hacen todos los adolescentes- dije defendiéndome.
- - Sí. Lo que pasa es que la insolencia modula tu voz cuando hablas de tus ligues y hoy tu voz no suena igual- dijo ella y colgó.
Me debían estar psicoanalizando de incógnito. Se habían puesto de acuerdo ella y mi madre para volverme loco aprovechando mi bajo estado de defensas por que todo aquello no era normal. Decidí desconectar los teléfonos, subir la calefacción al máximo y conectarme a Internet. Una buena dosis de Facebook anima a cualquiera. Así que me senté en el sofá con mi portátil y una taza de café, introduje mi contraseña y allí estaba ella, Ania Díaz; la chica de la tele había cumplido su palabra y me había enviado una solicitud para ser amigos.
De pronto volví a sentirme bien. Después de los últimos días la vida continuaba y seguían ocurriendo cosas nuevas.
1 comentarios:
Bravo... ahora nos convertiremos en amigos del facebook!
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