- -¡¡¿¿UN DECORADOR??!!- grité.
No podía tener mejor semana. Primero Camilla me llama para decirme (entre risas) que Marc Jacob, el cual detesto, compra dos de mis descubrimientos (Bitch). Que Victor & Rolf quieren denunciarnos y que en la última fiesta de McQueen descubrió que Agnes Deyn es mucho más bajita que ella y, además, lesbiana. A mi todo esto me importa una mierda pero ella parece pasarlo en grande mientras me lo cuenta.
- - Mamá, necesito un médico no un decorador- protesté, pero no había remedio. Mi madre decidió que a mi piso le hacía falta una mano femenina (por muy Gay que seas tu madre siempre pensará que falta una mujer en tu vida). Le envié unas fotos del piso para que, ya que no la invitaría a venir, al menos viera donde vivía. Su venganza fue re-decorarlo en la distancia por mediación de Collette; su mejor amiga y una consumada especialista en antigüedades (SoShit!).
- - Baby, tu piso es demasiado moderno- dijo ella.
- - Mamá: nunca se es suficientemente moderno para ser “demasiado”- replique.
- - Whatever! Collette hace cosas maravillosas, recuerda lo que hizo con el apartamento de Hillary (Clinton) en Manhattan- me dijo con aquel tono burlón que siempre me saca de quicio.
- - Mamá, no me gusta lo que hace Collette. Y además, no tengo la cabeza, ni el cuerpo, ni las ganas de aguantarla- protesté.
- - No te preocupes. Enviará a uno de sus pupilos. Ella hace años que no se mueve de NY; lo hace todo por Internet, ¿no es maravilloso?- dijo orgullosa.
- - No. No lo es- respondí irritado mientras trataba de colocarme el termómetro en la axila, después de varios intentos fallidos en el culo: se me caía. -Me niego, Mamá, Estoy enfermo, ¿lo entiendes? E N F E R M O. Tengo fiebre, ¡¡¡¡NO ME SIENTO BIEN!!!!- grité desesperado, al borde del llanto, pero a ella pareció no importarle demasiado.
- - Ya le hemos buscado hotel. Llegará esta tarde. Trátalo bien, Honey, y cuídate. Te llamo mañana- dijo, felizmente, y colgó.
Todo empezó el Lunes, cuando entré en el ZARA de Passeig de Gracia. El motivo eran unas corbatas de seda, más estrechas de lo normal, con incrustaciones de strass formando líneas paralelas, que le había visto a varios chicos del Eixample, sobre simples camisetas blancas de algodón; nada original lo sé, pero las corbatas eran una novedad. Así que me hice una prospección por todas las grandes tiendas de accesible poder adquisitivo para jóvenes. En Zara no encontré las corbatas pero sí a un dependiente guapísimo, que bien podría ser la imagen de la casa; aunque los jefazos tengan más interés por los caballos de sus hijas (con todo el doble sentido). El adonis resultó ser un encanto y se ofreció a ayudarme en lo que quisiera. Así que decidí probarme unos pantalones (de corte Armani) gris petróleo, con raya diplomática y dejarle entrever mis encantos en el probador. Después de cogerme el bajo y tomar medidas a la posición exacta de mi carga, me trajo varias camisas (una excusa muy vieja para tenerme medio en bolas en el probador y que practico con cierta periodicidad). J A M Á S he comprado algo antes en Zara, pero ese día lo convertí a él en el empleado del año; además de dejarle la boca destrozada y mi número de teléfono grabado en la memoria. Sabía que llamaría. Y así lo hizo: justo a las tres, cuando terminó de trabajar. Y se vino a mi pisito y no salió hasta el día siguiente para ir de nuevo a la tienda; eso sí, perfectamente ataviado con la camisa, el cinturón, la americana, el pañuelo y los calcetines que él mismo me había vendido la mañana anterior. Y así fue como ocurrió. Esa misma noche empecé a sentirme mal y por la mañana me dolía mucho la garganta y sentía frío. Mi vecina (que parece la portera porque siempre me la cruzo en el mismo lugar de la escalera) me dijo que era un virus de la gripe muy fuerte que estaba atacando a muchas personas, sobre todo niños: “Y a los maricas”- pensé yo.
Fue así como llegué a la conclusión de que el adonis Zarista me había “jodido” para toda la semana.
- - Oh, Sweetheart! Toma zumo de naranja y como carne roja; nada como un buen filete para darte energía.
- - Mamá soy vegetariano, desde que te liaste con aquel Ganadero de Texas, ¿recuerdas? Además ¿quieres dejar de preocuparte? Estaré bien. He vivido sólo desde que me tiraste con Dieciséis años en las calles de NY- le dije antes de colgar, pero ella estaba empeñada en cambiar la decoración de mi ático, mi vida y hasta mis marcas preferidas, si la dejaba.
Las madres tienen esa manía de intentar cambiar cosas de tu vida como si fueras una muñeca con complementos. Cuanto más te empeñas en hacerles entender que tú estás bien más se empeñan ellas que te falta algo que sólo ellas saben darte, en fin...
Pero esa vez ella tenía razón: esta vez estaba mal de verdad, bastante mal... Estuve durante horas tiritando en el sofá, envuelto en mantas junto a una botella de agua y un paquete de termalgín, del que sacaba una pastilla cada cuatro horas, incapaz de hacer otra cosa. Tomé más pastillas que en aquel garito de la 47th, donde el barman al servirte una copa te daba dos pastillas o una raya, lo que quisieras (bueno, eso o te hacía una paja en el baño por cinco dólares). No conseguí bajar la fiebre y estuve rato entre despierto y delirando hasta que me dormí, claro que no lo puedo asegurar... Me despertó el timbre de la puerta. Primero el de abajo, al cual fui incapaz de responder. Cuando sonó el de la puerta por segunda vez, me levanté a abrir. Fui dando tumbos, tropezando con todo lo que me encontraba, hasta que conseguí llegar a la puerta y abrir. En circunstancias normales, aquel chulazo no habría traspasado el umbral de la puerta de mi casa sin pasar el riguroso control de calidad que merecía. En cambio lo que ocurrió fue que me desmayé, cayendo al suelo sobre sus pies (un primer encuentro ideal si hubiera estado en condiciones físicas normales y si al caerme me hubiera cogido de algunas de sus protuberancias). Desperté bien arropado y sintiéndome mucho mejor, sobre mi cama. Estaba desorientado, sí, pero era evidente que tan sólo tenía unas décimas. Traté de centrarme y aclarar mis ideas para averiguar cómo había llegado a mi cama desde el sofá. Recordaba la conversación con mi madre y poco más. Sabía que alguien había llamado a la puerta, claro que también lo pude haber soñado y teniendo en cuenta la sobredosis de paracetamol, era bastante probable. Decidí darme unas horas más de sueño y, tras arroparme de nuevo, me quedé dormido.
Mientras dormía tuve un sueño maravilloso. Era una modelo guapísima en plena sesión de fotospara ELLE con ropa de Vivienne Westwood. Unos vestidos espectaculares, sus maravillosos zapatos de plataforma, sus sombreros. Estaba encantado. El único problema fueron las manías del fotógrafo; “alguna nueva Celebrity que va de moderna”- pensé. Me hacía contorsionar y estirar de tal forma que los vestidos formaban grandes bolsas impidiendo que se viera mi cara. Los pies sobre los hombros, los brazos rozando el suelo con el culo en pompa. Me movía tanto que varias veces pensé que me caía del set al suelo. Una de las veces me dobló tanto el cuerpo hacia atrás que conseguí verme el ojete con tanta claridad que me asusté. Pero me daba igual. Aquello para una modelo profesional era trabajo y una de las grandes nunca se queja. El tacto de los tules y las sedas rozando mi cuerpo con aquellos tocados de organza y strass me hacían sentir bien. Era feliz.
Me desperté ya de noche y ¿¿DESNUDO!? (Excuse me?) ¿Qué había pasado? Tuve horas de delirios febriles, cierto, pero no como para convertirme en estrella del striptease en mi propia casa y sin espectadores. ¿Tanto me había movido en sueños? ¿Tan reales son los sueños? (¿What do clouds Smell like?) Y fue en ese momento cuando me di cuenta. ¡El decorador! De repente lo recordé todo: el timbre, la puerta, mi desmayo… ¿Aquel chulazo había abusado de mi cuerpo y YO NO ME HABÍA ENTERADO? ¿Sería verdad y mi cabeza, más que imaginar, me ofrecía un Dejà Vu? Saqué unos calzoncillos del cajón de la mesilla (más que por taparme por estar “mono”) y bajé de la cama. La puerta estaba entreabierta. Vi luz en el baño. El resto de la casa permanecía a oscuras. Me acerqué despacio con las manos rozando las paredes manteniendo el equilibrio; seguía atontado. Cuando me acercaba pude escuchar una respiración lenta y profunda acompañada de suaves sonidos rítmicos. Abrí la puerta y allí estaba ÉL. Desnudo. Erecto. Sentado en el borde de MI bañera y con el suelo y las paredes cubiertos por decenas de fotos polaroid MÍAS desnudo sobre MI cama y en las posturas más inverosímiles (ya sabía yo que un fotógrafo de Elle no hacía aquellas cosas). Soy por naturaleza sensato y tampoco era cuestión de escandalizar ya que no era la primera vez que encontraba a un hombre desnudo en un baño; y por que después de ver a Michael Douglas con ropa interior femenina interpretando “Like a Virgin” junto a Danny De Vito en la boda de Keanu Reeves y David Geffen en 1994, no hay nada que me sorprenda. Así que hice lo que normalmente hago en estos casos, encender la luz para verlo todo con claridad. Entonces él levantó la cabeza y me vio allí de pie, bajo la luz de la puerta, como una aparición, y yo tuve que agarrarme para no caerme.
- - ¿Jason?- dije asombrado.
- - ¿Peter?- dijo él, no menos asombrado que yo.
- - Hace siglos que no te veo. ¿Qué coño haces aquí? ¿ASÍ?- pregunté mientras sentía que volvía a sentirme mal.
- - Ahora llevo la empresa de mi madre. Tu madre me habló de que te habías mudado aquí y de que necesitabas nuestra ayuda y decidí venir en persona para darte una sorpresa- respondió mientras se ponía de pie y se tapaba con una toalla- Y creo que te la he dado… - terminó diciendo mientras yo me desmayaba de nuevo; esta vez con menos Glamour incluso que la primera.
1 comentarios:
Peter no puede tener amores!!! nooo!!!
él debe ser un pichabrava, un culo fácil...usar a los tíos...no lo humanices por DioR!!!
PD: lo dicho, tengo que hacerte de editor niño...'enfermo' sí, 'emfermo' no...
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